El que me guste columpiarme de una pluma sobre una hoja en blanco, me ha generado (a veces) la fama de que "escribo bonito".
Por ende, algunas de mis amigas recurren a mí para escribirle cosas a sus galanes y al más puro estilo de Cyrano de Bergerac, me pongo a trabajar. Hoy comparto una de esas cartas. Sin el nombre "real" de la "autora intelectual".
Y todo empezó por un mensaje.
Esta aventura de darse entero, de sentir el corazón como una montaña rusa, de saberse ligero, sin peso, flotante; enamorado.
Es cierto que me escribiste de madrugada, y que bastó ese mensaje de texto para notarte entre la gente, para reconocer que existes. Y que había la posibilidad de convertir lo singularmente triste, en algo pluralmente bello.
También es cierto que durante 4 años y 9 meses vivimos cosas que, a veces, sólo viven los personajes de los cuentos. (Si, quizás con cierto toque de realidad como pequeñas discusiones, peleas tonta; pero que a fin de cuentas, eran la sal y pimienta de este amor guerrero).
¿Cómo explicarte que la ruptura me partió por dentro?
No verte es como usar un grillete en todos lados, no me encuentro ni en los espejos y me resulta extremadamente difícil levantarme de la cama todos los días, sabiendo que no estarás ahí para compartirme tus atardeceres.
Te confieso que la lección fue aprendida: estar sin ti no me hace ningún bien.
Por eso quiero enviar este mensaje, de la misma forma en que se extiende una bandera blanca a la mitad de un campo de batalla.
Para que sepas que he entendido muchas cosas que antes no entendía, por ejemplo, que los celos absurdos y los reclamos innecesarios ya no formen parte de mi guardarropa habitual.
Estoy dispuesta a agarrarme a cachetadas con el destino, a pelear a muerte contra el invierno, solamente es cosa de que me dejes demostrarlo.
Hazme solamente un pequeño favor: voltea y míralo tu mismo.
No dejes que sean mis palabras las que te convenzan, te aseguro que sería mucho mejor convencerte con mis labios enroscados en los tuyos, con mis brazos de bufanda.
Aquí sigo, para cuando te acuerdes, para cuando me quieras, para cuando sepas que te amo con todas y cada una de las células de mi cuerpo.
Atte.
Jane Doe.
domingo, 20 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Carta de un hombre a su corazón.
Siempre, en febrero, me da por jugar a la ruleta rusa; siempre pierdo. La cosa es que todos los años, la bala que me meto, con la que cargo el Smith & Wesson, es el día 14 de Febrero.
Así es: Me vuelo la tapa de los sesos con un día.
Corazón:
De verdad, tú no aprendes.
Ya sabes que este día nos va fatal, a ti y a mí, así que ¿para qué seguir con lo mismo? ¡Tú ya sabes que ella no nos quiere! Deja de hacerte de la vista gorda. ¡Te lo digo por tu bien!
A estas alturas del partido no sirve de nada que creas que, porque llevas ya 4 años esperando bajo la tormenta, ella va a voltear a verte. Te lo juro, en éstos casos, la fe es como darle un par de lentes de Sol RayBan a un ciego, o sea, es darle a un pobre hombre un cacharro para engalanar una condena de por vida.
Si, ya sé que quieres ser el primero en mandarle un mensaje de texto. Pero dime ¿qué ganarías? le da lo mismo que estés o no. Que te vayas o que te quedes.
Sé también que quieres darte como regalo; pero, no creo que sea una buena idea. Salvo que tengas la vocación de un piloto Kamikaze. Y no, la soga al cuello no es una solución, así es como los cobardes encuentran la salida de los laberintos. Pero ni tú ni yo somos cobardes ¿verdad?
Pero bueno, ahora si, lo importante, ¿quieres ir a buscarla? ¡pues ve! pero no vengas después a molestarme, todo raspado, herido, despostillado, por haberla visto con alguien más.
Atentamente:
El de afuera.
Así es: Me vuelo la tapa de los sesos con un día.
Corazón:
De verdad, tú no aprendes.
Ya sabes que este día nos va fatal, a ti y a mí, así que ¿para qué seguir con lo mismo? ¡Tú ya sabes que ella no nos quiere! Deja de hacerte de la vista gorda. ¡Te lo digo por tu bien!
A estas alturas del partido no sirve de nada que creas que, porque llevas ya 4 años esperando bajo la tormenta, ella va a voltear a verte. Te lo juro, en éstos casos, la fe es como darle un par de lentes de Sol RayBan a un ciego, o sea, es darle a un pobre hombre un cacharro para engalanar una condena de por vida.
Si, ya sé que quieres ser el primero en mandarle un mensaje de texto. Pero dime ¿qué ganarías? le da lo mismo que estés o no. Que te vayas o que te quedes.
Sé también que quieres darte como regalo; pero, no creo que sea una buena idea. Salvo que tengas la vocación de un piloto Kamikaze. Y no, la soga al cuello no es una solución, así es como los cobardes encuentran la salida de los laberintos. Pero ni tú ni yo somos cobardes ¿verdad?
Pero bueno, ahora si, lo importante, ¿quieres ir a buscarla? ¡pues ve! pero no vengas después a molestarme, todo raspado, herido, despostillado, por haberla visto con alguien más.
Atentamente:
El de afuera.
jueves, 3 de febrero de 2011
Té
Ingredientes:
1 Luna llena.
1 Pareja del sexo opuesto (Del mismo sexo: al gusto).
1 Bañera.
1 Sobre pequeño de tela Pellón
3 velas.
Preparación del Té:
1. Meter la luna en el sobrecito.
2. Llenar con agua caliente la bañera.
3. Meterse a la bañera de cuerpo entero y acompañado.
4. Poner el sobre con la Luna en el agua, para que suelte su esencia con sabor y olor a Canela.
5. Prender una vela a su espalda, otra a la espalda de su pareja y otra en un punto intermedio, de preferencia a la derecha.
6. Mirar a su pareja a los ojos como si no fuera a haber mañana.
7. Tocar con los dedos las piernas, brazos y los hombros de su pareja.
8. Besar los labios de su pareja como si de eso dependiera cada bocanada de oxígeno que les mantiene vivos.
9. Recordar la sinfonía del Té: MirarTE, tocarTE, BesarTE... soñarTE.
1 Luna llena.
1 Pareja del sexo opuesto (Del mismo sexo: al gusto).
1 Bañera.
1 Sobre pequeño de tela Pellón
3 velas.
Preparación del Té:
1. Meter la luna en el sobrecito.
2. Llenar con agua caliente la bañera.
3. Meterse a la bañera de cuerpo entero y acompañado.
4. Poner el sobre con la Luna en el agua, para que suelte su esencia con sabor y olor a Canela.
5. Prender una vela a su espalda, otra a la espalda de su pareja y otra en un punto intermedio, de preferencia a la derecha.
6. Mirar a su pareja a los ojos como si no fuera a haber mañana.
7. Tocar con los dedos las piernas, brazos y los hombros de su pareja.
8. Besar los labios de su pareja como si de eso dependiera cada bocanada de oxígeno que les mantiene vivos.
9. Recordar la sinfonía del Té: MirarTE, tocarTE, BesarTE... soñarTE.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Re-flexionando
Si sigo mirando al suelo, no van a crecerme las alas.
Llegué a la conclusión de que es hora de quitarme la pausa, de ponerle a mi corazón rodilleras, coderas, casco y de salir a la calle (de nuevo) en patines. (odio las patinetas).
La cosa es que no todo es tan sencillo, uno no cuenta con que el pavimento no siempre es adecuado, ni con el tráfico pesado, ni con la mala puntería de un cupido que, a falta de flechas, decidió cambiar el arco por una Bazooka con mira láser.
Ya sabemos que lo que le sigue a la caída, invariablemente es el golpe, entonces, ¿A qué hay que tenerle miedo? yo creo que a lo único a lo que hay que temerle es a probar todos los días el sabor dulce/ácido/amargo del "hubiera". A quedarnos estáticos, sin movimiento, como esperando a que la desdicha nos saque una foto.
Es mejor quitarle el polvo a los sueños, sacarlos de la jaula y echarlos a volar. ¿Quién sabe? quizás, uno de éstos días, uno de ellos regrese, se pose en tu ventana y te cante su canción; o mejor aún, haga un nido bajo el techo de tu casa.
La materia prima de este juguete de la vida es la oportunidad, el riesgo, lo desconocido.
Por eso, yo recomiendo ampliamente tirarse a vivir, sin paracaídas.
Llegué a la conclusión de que es hora de quitarme la pausa, de ponerle a mi corazón rodilleras, coderas, casco y de salir a la calle (de nuevo) en patines. (odio las patinetas).
La cosa es que no todo es tan sencillo, uno no cuenta con que el pavimento no siempre es adecuado, ni con el tráfico pesado, ni con la mala puntería de un cupido que, a falta de flechas, decidió cambiar el arco por una Bazooka con mira láser.
Ya sabemos que lo que le sigue a la caída, invariablemente es el golpe, entonces, ¿A qué hay que tenerle miedo? yo creo que a lo único a lo que hay que temerle es a probar todos los días el sabor dulce/ácido/amargo del "hubiera". A quedarnos estáticos, sin movimiento, como esperando a que la desdicha nos saque una foto.
Es mejor quitarle el polvo a los sueños, sacarlos de la jaula y echarlos a volar. ¿Quién sabe? quizás, uno de éstos días, uno de ellos regrese, se pose en tu ventana y te cante su canción; o mejor aún, haga un nido bajo el techo de tu casa.
La materia prima de este juguete de la vida es la oportunidad, el riesgo, lo desconocido.
Por eso, yo recomiendo ampliamente tirarse a vivir, sin paracaídas.
martes, 1 de febrero de 2011
Lluevo
Algún tiempo he pasado lamiendo mis heridas.
Lluevo de nuevo.
Aqui, sin sombrilla, mi tristeza se moja esperando que vuelvas.
Lluevo de nuevo.
Aqui, sin sombrilla, mi tristeza se moja esperando que vuelvas.
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