sábado, 20 de agosto de 2011

¿Por qué te escribo?

Te escribo porque me resulta sencillo malabarear puntos y comas, reorganizar abecedarios y diagnosticar frases que te hagan enterarte de mi.
Te escribo porque es un método eficaz de atentar contra el olvido y porque la distancia termina con un click en el ícono de "enviar".
Te escribo porque me rehúso a permitir que sean otras letras las que te acaricien las pupilas y la piel, las que te germinen la sonrisa.

Te escribo porque, simplemente, no tengo otro modo de acariciarte el cabello y darte un beso en la frente.

martes, 9 de agosto de 2011

Para no estorbarle a tus pulmones.

Vienes y te vas...
Cargada de silencios que hieren de muerte a los oídos.

Se te olvida que estamos los que te vemos pasar y volamos un poco.
Los que pedimos de limosna una mirada, con medio pestañeo incluído.

Y no hablo precisamente de esa compasión idiota que se le tiene al que vive de rodillas, sino de la genuina empatía que hay cuando alguien agoniza tan fuerte por adentro, que los estragos se notan por fuera.

No por nada mi bolígrafo baila cuando te nota cerca.
No por nada escupe tinta en forma de algo parecido a las sobras de la mesa de Neruda, solamente para que tus ojos se posen encima y escurran un poquito de luz, un poquito de brillo, un poquito de esmalte.

Estoy seguro que, si quisieras, me dejarías acercarme para respirarte una sola vez detras del cuello. Pero como no quieres, me resulta más sencillo dejar de respirar para no estorbarle a tus pulmones cuando exhalen algo parecido a un suspiro.

viernes, 15 de julio de 2011

Como dijo Méliés.

-Tienes que comportarte como un jugador de Póker. Jamás muestres tus dudas ni tu miedo. En tu mano tienes una carta maestra, tu corazón. Crees que es una debilidad, pero si tomas la opción de asumir esa fragilidad, éste reloj-corazón te convertirá en alguien especial. ¡Lo que te hace diferente será tu arma de seducción!

-¿Mi discapacidad como arma de seducción? ¿Lo dice en serio?

-¡Pues claro! ¿Acaso a ti no te ha encandilado ella a pesar de su defecto en la vista?

-Oh, no es eso...

-No es eso, evidentemente, pero esta "diferencia" participa en su encanto. Utiliza la tuya, es el momento.

domingo, 12 de junio de 2011

De_presión

No me he levantado y todo porque ni la cama ha podido escupirme. Esto parece ser la señalización de que están por llegar mis días de depresión.

Y es que yo también me deprimo, como las aves que no vuelan y como los caracoles velocistas. Me deprimo porque aprendí a hacerlo. Me deprimo porque es fácil, porque es barato y porque puedo hacerlo a solas, a oscuras y a ciegas.

Uno puede hacerlo todo cuando está deprimido, como por ejemplo: intentar detener un tren con las manos o sentarse a leer un buen libro. Ver una película o comerse el postre más delicioso del mundo, pero nada tendría sentido, sabor, color.

La depresión altera la realidad, le quita los colores al mundo, estorba al caminar como una piedra en el zapato, da comezón como un piquete de mosquito. Duele como un dolor de muelas.

Mi remedio para ella es hablarle a las banquetas, traer las manos en los bolsillos, ahorrar sonrisas para usarlas en un momento de mayor (y mejor) urgencia, ponerme el cielo como una playera sin planchar y tararear alguna canción de la que no me he aprendido la letra.

Y es que la depresión, como tantas otras enfermedades, no es curable, solamente es tratable.

jueves, 2 de junio de 2011

Desvelo.

Siempre que voy a empezar a escribir, me asomo a la ventana y me doy cuenta que es de noche, que casi no hay gente afuera y que se escucha un concierto acústico de unos cuantos grillos en el patio trasero de mi casa (o de donde sea que ande).
Comenzar a escribir (sobre cualquier cosa) es tirarse de un avión sin paracaídas. No sabe uno a dónde es que va a aterrizar, y, sobre todo, si es que va a aterrizar entero.

Yo tiendo a escribir sobre el mismo tema: un amor que no tengo.

Es así como exorciso mis demonios, escribiéndolos fuera de mi, lejos. La cosa es que los muy hijos de puta sólo se van de parranda y regresan entrada la madrugada a despertarme, a no dejarme seguir soñando con ese amor que no tengo (aunque en el sueño Sí lo haya tenido).

Me he acostumbrado a dormir poco, a cerrar las cortinas en la mañana y quedarme tirado en cama, dormitando (mejor dicho: fingiendo que duermo) para ver si así logro engañar al insomnio y consigo tener (aunque sean prestadas) unas cuantas horas de sueño.

Y es que, de verdad, a mí me gusta dormir. Porque durmiendo sueño y cuando sueño, la veo a ella, conmigo, aquí. Y bueno, eso, a tipos como yo, nos hace muy felices.

Me voy a dormir (o a ver si duermo) y de mientras, dejo anotado ésto en mi cuaderno de trabajo:

"Escribo de noche porque la luz del sol hace que se me percudan las ideas"

jueves, 26 de mayo de 2011

La pecera.

Hay miradas que son como telas deslavadas: lo supe hoy, cuando me vi al espejo.

Traigo a cuestas las ganas de verla y la cobardía de no llamarle.
Por eso me siento como un saco de arena,
un saco de arena golpeado por un destino boxeador,
un saco de arena al que le crujen las cadenas y se le descosen las costuras.

Me fallan los reflejos y sonrío a destiempo, me llueve la mirada y se me anuda la garganta.
No traigo mariposas en la panza sino vacío, oscuro y silencioso vacío, no me doy cuenta cómo ni cuándo pasa el tiempo, pero sé que pasa porque el cabello y la barba me crecen, porque me da hambre, porque me da sueño.

La extraño como la pecera al mar.

domingo, 20 de febrero de 2011

Carta de amor de una amiga a su (ex) novio.

El que me guste columpiarme de una pluma sobre una hoja en blanco, me ha generado (a veces) la fama de que "escribo bonito".
Por ende, algunas de mis amigas recurren a mí para escribirle cosas a sus galanes y al más puro estilo de Cyrano de Bergerac, me pongo a trabajar. Hoy comparto una de esas cartas. Sin el nombre "real" de la "autora intelectual".

Y todo empezó por un mensaje.

Esta aventura de darse entero, de sentir el corazón como una montaña rusa, de saberse ligero, sin peso, flotante; enamorado.

Es cierto que me escribiste de madrugada, y que bastó ese mensaje de texto para notarte entre la gente, para reconocer que existes. Y que había la posibilidad de convertir lo singularmente triste, en algo pluralmente bello.
También es cierto que durante 4 años y 9 meses vivimos cosas que, a veces, sólo viven los personajes de los cuentos. (Si, quizás con cierto toque de realidad como pequeñas discusiones, peleas tonta; pero que a fin de cuentas, eran la sal y pimienta de este amor guerrero).

¿Cómo explicarte que la ruptura me partió por dentro?

No verte es como usar un grillete en todos lados, no me encuentro ni en los espejos y me resulta extremadamente difícil levantarme de la cama todos los días, sabiendo que no estarás ahí para compartirme tus atardeceres.

Te confieso que la lección fue aprendida: estar sin ti no me hace ningún bien.

Por eso quiero enviar este mensaje, de la misma forma en que se extiende una bandera blanca a la mitad de un campo de batalla.
Para que sepas que he entendido muchas cosas que antes no entendía, por ejemplo, que los celos absurdos y los reclamos innecesarios ya no formen parte de mi guardarropa habitual.
Estoy dispuesta a agarrarme a cachetadas con el destino, a pelear a muerte contra el invierno, solamente es cosa de que me dejes demostrarlo.

Hazme solamente un pequeño favor: voltea y míralo tu mismo.

No dejes que sean mis palabras las que te convenzan, te aseguro que sería mucho mejor convencerte con mis labios enroscados en los tuyos, con mis brazos de bufanda.

Aquí sigo, para cuando te acuerdes, para cuando me quieras, para cuando sepas que te amo con todas y cada una de las células de mi cuerpo.

Atte.
Jane Doe.

domingo, 13 de febrero de 2011

Carta de un hombre a su corazón.

Siempre, en febrero, me da por jugar a la ruleta rusa; siempre pierdo. La cosa es que todos los años, la bala que me meto, con la que cargo el Smith & Wesson, es el día 14 de Febrero.
Así es: Me vuelo la tapa de los sesos con un día.

Corazón:

De verdad, tú no aprendes.

Ya sabes que este día nos va fatal, a ti y a mí, así que ¿para qué seguir con lo mismo? ¡Tú ya sabes que ella no nos quiere! Deja de hacerte de la vista gorda. ¡Te lo digo por tu bien!

A estas alturas del partido no sirve de nada que creas que, porque llevas ya 4 años esperando bajo la tormenta, ella va a voltear a verte. Te lo juro, en éstos casos, la fe es como darle un par de lentes de Sol RayBan a un ciego, o sea, es darle a un pobre hombre un cacharro para engalanar una condena de por vida.

Si, ya sé que quieres ser el primero en mandarle un mensaje de texto. Pero dime ¿qué ganarías? le da lo mismo que estés o no. Que te vayas o que te quedes.

Sé también que quieres darte como regalo; pero, no creo que sea una buena idea. Salvo que tengas la vocación de un piloto Kamikaze. Y no, la soga al cuello no es una solución, así es como los cobardes encuentran la salida de los laberintos. Pero ni tú ni yo somos cobardes ¿verdad?

Pero bueno, ahora si, lo importante, ¿quieres ir a buscarla? ¡pues ve! pero no vengas después a molestarme, todo raspado, herido, despostillado, por haberla visto con alguien más.

Atentamente:
El de afuera.

jueves, 3 de febrero de 2011

Ingredientes:

1 Luna llena.
1 Pareja del sexo opuesto (Del mismo sexo: al gusto).
1 Bañera.
1 Sobre pequeño de tela Pellón
3 velas.

Preparación del Té:

1. Meter la luna en el sobrecito.
2. Llenar con agua caliente la bañera.
3. Meterse a la bañera de cuerpo entero y acompañado.
4. Poner el sobre con la Luna en el agua, para que suelte su esencia con sabor y olor a Canela.
5. Prender una vela a su espalda, otra a la espalda de su pareja y otra en un punto intermedio, de preferencia a la derecha.
6. Mirar a su pareja a los ojos como si no fuera a haber mañana.
7. Tocar con los dedos las piernas, brazos y los hombros de su pareja.
8. Besar los labios de su pareja como si de eso dependiera cada bocanada de oxígeno que les mantiene vivos.
9. Recordar la sinfonía del Té: MirarTE, tocarTE, BesarTE... soñarTE.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Re-flexionando

Si sigo mirando al suelo, no van a crecerme las alas.

Llegué a la conclusión de que es hora de quitarme la pausa, de ponerle a mi corazón rodilleras, coderas, casco y de salir a la calle (de nuevo) en patines. (odio las patinetas).

La cosa es que no todo es tan sencillo, uno no cuenta con que el pavimento no siempre es adecuado, ni con el tráfico pesado, ni con la mala puntería de un cupido que, a falta de flechas, decidió cambiar el arco por una Bazooka con mira láser.

Ya sabemos que lo que le sigue a la caída, invariablemente es el golpe, entonces, ¿A qué hay que tenerle miedo? yo creo que a lo único a lo que hay que temerle es a probar todos los días el sabor dulce/ácido/amargo del "hubiera". A quedarnos estáticos, sin movimiento, como esperando a que la desdicha nos saque una foto.

Es mejor quitarle el polvo a los sueños, sacarlos de la jaula y echarlos a volar. ¿Quién sabe? quizás, uno de éstos días, uno de ellos regrese, se pose en tu ventana y te cante su canción; o mejor aún, haga un nido bajo el techo de tu casa.

La materia prima de este juguete de la vida es la oportunidad, el riesgo, lo desconocido.

Por eso, yo recomiendo ampliamente tirarse a vivir, sin paracaídas.

martes, 1 de febrero de 2011

Lluevo

Algún tiempo he pasado lamiendo mis heridas.
Lluevo de nuevo.

Aqui, sin sombrilla, mi tristeza se moja esperando que vuelvas.