El que me guste columpiarme de una pluma sobre una hoja en blanco, me ha generado (a veces) la fama de que "escribo bonito".
Por ende, algunas de mis amigas recurren a mí para escribirle cosas a sus galanes y al más puro estilo de Cyrano de Bergerac, me pongo a trabajar. Hoy comparto una de esas cartas. Sin el nombre "real" de la "autora intelectual".
Y todo empezó por un mensaje.
Esta aventura de darse entero, de sentir el corazón como una montaña rusa, de saberse ligero, sin peso, flotante; enamorado.
Es cierto que me escribiste de madrugada, y que bastó ese mensaje de texto para notarte entre la gente, para reconocer que existes. Y que había la posibilidad de convertir lo singularmente triste, en algo pluralmente bello.
También es cierto que durante 4 años y 9 meses vivimos cosas que, a veces, sólo viven los personajes de los cuentos. (Si, quizás con cierto toque de realidad como pequeñas discusiones, peleas tonta; pero que a fin de cuentas, eran la sal y pimienta de este amor guerrero).
¿Cómo explicarte que la ruptura me partió por dentro?
No verte es como usar un grillete en todos lados, no me encuentro ni en los espejos y me resulta extremadamente difícil levantarme de la cama todos los días, sabiendo que no estarás ahí para compartirme tus atardeceres.
Te confieso que la lección fue aprendida: estar sin ti no me hace ningún bien.
Por eso quiero enviar este mensaje, de la misma forma en que se extiende una bandera blanca a la mitad de un campo de batalla.
Para que sepas que he entendido muchas cosas que antes no entendía, por ejemplo, que los celos absurdos y los reclamos innecesarios ya no formen parte de mi guardarropa habitual.
Estoy dispuesta a agarrarme a cachetadas con el destino, a pelear a muerte contra el invierno, solamente es cosa de que me dejes demostrarlo.
Hazme solamente un pequeño favor: voltea y míralo tu mismo.
No dejes que sean mis palabras las que te convenzan, te aseguro que sería mucho mejor convencerte con mis labios enroscados en los tuyos, con mis brazos de bufanda.
Aquí sigo, para cuando te acuerdes, para cuando me quieras, para cuando sepas que te amo con todas y cada una de las células de mi cuerpo.
Atte.
Jane Doe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario