Siempre, en febrero, me da por jugar a la ruleta rusa; siempre pierdo. La cosa es que todos los años, la bala que me meto, con la que cargo el Smith & Wesson, es el día 14 de Febrero.
Así es: Me vuelo la tapa de los sesos con un día.
Corazón:
De verdad, tú no aprendes.
Ya sabes que este día nos va fatal, a ti y a mí, así que ¿para qué seguir con lo mismo? ¡Tú ya sabes que ella no nos quiere! Deja de hacerte de la vista gorda. ¡Te lo digo por tu bien!
A estas alturas del partido no sirve de nada que creas que, porque llevas ya 4 años esperando bajo la tormenta, ella va a voltear a verte. Te lo juro, en éstos casos, la fe es como darle un par de lentes de Sol RayBan a un ciego, o sea, es darle a un pobre hombre un cacharro para engalanar una condena de por vida.
Si, ya sé que quieres ser el primero en mandarle un mensaje de texto. Pero dime ¿qué ganarías? le da lo mismo que estés o no. Que te vayas o que te quedes.
Sé también que quieres darte como regalo; pero, no creo que sea una buena idea. Salvo que tengas la vocación de un piloto Kamikaze. Y no, la soga al cuello no es una solución, así es como los cobardes encuentran la salida de los laberintos. Pero ni tú ni yo somos cobardes ¿verdad?
Pero bueno, ahora si, lo importante, ¿quieres ir a buscarla? ¡pues ve! pero no vengas después a molestarme, todo raspado, herido, despostillado, por haberla visto con alguien más.
Atentamente:
El de afuera.
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